Destino Cupeyal del Norte, edén de las melastomatáceas

En la reserva Cupeyal del Norte, en el oriente de Cuba, una expedición de Planta! sigue el rastro de tres especies perdidas y de una tal vez nueva para la ciencia.

 

Fecha: 18/02/2019

 

Proyecto: Melastomatáceas perdidas de la flora de Cuba

 

Una especie rencontrada y otra a todas luces desconocida, son el fruto de mi primer viaje a Cupeyal del Norte. Con José Luis Gómez llegué al atardecer de un día de noviembre, 30 años después de ver mi primera melastomatácea como estudiante universitario. Buscábamos tres especies perdidas de esta familia vegetal:Miconia susanne, Miconia munizii y Miconia pseudopinetorum. Las únicas referencias que teníamos eran notas en latín de antiguos registros de herbario.

 

Las melastomatáceas las podíamos reconocer fácilmente por tener las venas como escaleras.

Típicas venas agrupadas como escalera en una hoja de melastomatácea (Miconia rufa).

En Cupeyal, el monte borró las huellas del hombre

Cupeyal es una meseta a 700 metros de altura dentro del Parque Nacional “Alejandro de Humboldt”, en el oriente de Cuba. En las laderas del noreste hay bosques con helechos arborescentes y tres especies de magnolias conocidas como azulejos. En pendientes más abruptas y cimas rocosas se desarrolla un matorral con una flora muy diversa y rica en especies exclusivas de Cuba e incluso de esta área. Cuesta mucho pensar que en los años 40 y 50 estas tierras pertenecieron a compañías madereras norteamericanas, con aserríos y hasta una pista de aterrizaje. En 1963 se estableció en el área una Reserva Natural, y las huellas más profundas del daño han sanado casi por completo. Hoy el monte ha vuelto a ser el único señor.

Bosques de pino en Cupeyal del Norte.

Desde que amanece en Cupeyal un olor fresco a trementina de pinos lo impregna todo. Los cinco guardabosques y Aysel García, especialista del área, desayunan arroz con frijoles, lo que para la mayoría de los cubanos es la base de un almuerzo. Ello es necesario para enfrentar la dureza del trabajo. María Baró, la excelente cocinera, logra convertir cualquier alimento en toda una exquisitez: galletas fritas. “Bien comidos” también por su cariño salimos al terreno.


Bajo un cielo despejado de intenso azul, teniendo en cuenta que en Cupeyal puede pasarse varios días lloviendo sin parar, visitamos hasta tres localidades por jornada y llegamos al mismo nacimiento del río Toa, el más caudaloso de Cuba. Siempre nos acompañaron los guardabosques, guías imprescindibles que conocen como nadie el área pues trabajan allí desde hace muchos años. Algunos habían viajado kilómetros, en mulo o incluso a pie, solo para aprender lo que podíamos enseñarles.

Con los guardabosques aprendiendo a reconocer las melastomatáceas.

Con José Luis y Alexander organizando todas las plantas colectadas.

¿Cómo supe que estábamos ante una nueva especie de planta?

Además de las perdidas, una intrigante melastomatácea estaba incluida en nuestro plan. Había sido encontrada en 2016 por José Ángel García, quien colectó una rama estéril (sin flores ni frutos) cuando un grupo de Planta! visitó Cupeyal. Al enseñármela en el herbario del Jardín Botánico Nacional coincidí con él en que se trataba de algo extraño. Sin embargo, con esa muestra resultaba difícil afirmar que era una especie nueva entre casi 200 melastomatáceas conocidas de Cuba.


Al hallarla ahora, la planta tenía flores y frutos, lo que nos permite compararla con otras especies similares a fin de demostrar que es nueva para la ciencia.

«No deja de sorprender que en una de las floras mejor estudiadas de las islas del Caribe hay, tras casi dos siglos de exploraciones botánicas, tesoros aún por descubrir.”

Dr. Eldis Bécquer

Taxónomo y Conservacionista

Jardín Botánico Nacional y miembro del equipo de Planta!

Por más alto que subimos y más montes que desandamos, de las tres perdidas solo apareció Miconia munizii. Bien discreta estaba en un denso bosque que tal vez el ser humano no haya pisado antes, entre grandes helechos, orquídeas y espectaculares flores de otra melastomatácea endémica de la región, Meriania angustifolia.


Pero el fin de una expedición no es el fin de un sueño. Los guardabosques de Cupeyal del Norte harán suya nuestra búsqueda pues ya saben reconocer varias familias botánicas, en particular de las especies amenazadas. Ellos son ahora tan “plantófilos” como nosotros y el monte les queda a solo unos pasos.

Miconia munizii, una de las plantas perdidas.

Meriania angustifolia, una de las melastomatáceas más lindas de Cuba.

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