De vuelta a las melastomatáceas ya no tan «perdidas» de Cuba

De su nuevo viaje al oriente, Eldis nos trae noticias de dos melastomatáceas que se consideraban perdidas. Esta gran familia vegetal cuenta con especies exclusivas de Cuba que urge encontrar. Parajes casi vírgenes sacian la sed de conocimiento del equipo de Planta!

 

Fecha: 28/05/2019

 

Proyecto: Melastomatáceas perdidas de la flora de Cuba

 
Otra vez en el oriente de Cuba, la casa más grande de mis plantas predilectas, las melastomatáceas. Seguimos tras la pista de cinco especies amenazadas, muy difíciles de encontrar: Miconia rosmarinifolia, Miconia grandibracteata, Miconia victorinii, Miconia omissa y Miconia scaberrima, recolectada esta, por última vez, hace 34 años. Nada más retador para dos «buscadores de tesoros» como mi compañero Luis Manuel (Luisma), estudiante de 5º año de Biología, y quien escribe.

En la reserva Cupeyal del Norte, en el oriente de Cuba, una expedición de Planta! sigue el rastro de tres especies perdidas y de una tal vez nueva para la ciencia.

De 700 a 890 metros sobre el nivel del mar está nuestro primer destino, la Reserva Natural «Pinares de Montecristo». Bosques de pino y matorrales hacen de este paraje un rico muestrario de la flora nativa cubana. Pero las áreas más importantes son los raros pinares sobre piedras calizas desnudas ―el llamado diente de perro―, únicos en el país a esa altitud.


Al llegar al albergue nos recibe Aysel, especialista y amigo, a quien ya conocen de mi viaje a Cupeyal del Norte. Los alrededores de la instalación están sembrados de tomillo (Thymus vulgaris), una especie aromática oriunda del Mediterráneo pero poco cultivada en Cuba. Sabor y olor del mundo en un sitio donde casi todo lo que es verde pertenece solo a esta isla del Caribe.

Thymus en Cupeyal

Un pinar lleno de «trampas»

Durante dos días recorrimos varios caminos que atraviesan el área. Cuando nos adentramos en el pinar, descubrimos que el suelo estaba lleno de oquedades, algunas tan grandes como cuevas. Estas depresiones son muy difíciles de ver, porque las ramas y agujas secas de los pinos las tapan y se convierten así en verdaderas trampas; sufrimos caídas, aunque ninguna fatal. Lo interesante es que, gracias al peligro que entrañan, el pinar se mantiene en excelentes condiciones, ya que ningún talador furtivo se atreve a cortar madera al no tener cómo sacarla luego con bueyes o algún equipo mecánico.


Cerca del mediodía, Luisma halló la primera planta de Miconia scaberrima al lado de un camino, casi imperceptible entre el resto de los arbustos. Confirmando el éxito de la jornada apareció, como para saludarnos, un individuo de la Miconia que recolectamos en la anterior expedición a Cupeyal del Norte, especie posiblemente nueva para la ciencia.

Luis Manuel (a la derecha) prensa las plantas recolectadas junto a Aysel, nuestro colega y amigo del Parque Nacional Alejandro de Humboldt.

Aparece otra planta perdida

Al dejar el pinar sobre suelo de laterita y aflorar la roca caliza, todo cambió drásticamente. Ante nosotros se abrió un espléndido bosque con vegetación muy diversa, varias de sus especies en algún grado de amenaza. En las zonas más altas se extendía sobre piedras desnudas un matorral de porte menor. Ahí encontramos otra población de Miconia scaberrima y apareció, finalmente, Miconia grandibracteata.

Gracias a Luis Manuel se encontró Miconia scaberrima.

Miconia scaberrima en Pinares de Montecristo.

Eldis colecta Miconia scaberrima en Pinares de Montecristo.

Por más que buscamos, no pudimos dar con el sitio específico donde fueron halladas las otras tres melastomatáceas según el anterior reporte que se tiene de ellas. Pero nos esperaba un nuevo paraje, virgen aún para los ojos de Planta! ¿Qué más pedir?

Un nuevo sitio para nuestra ciencia

Mucaral es una localidad con vegetación asentada sobre piedras calizas, perteneciente al Parque Nacional Alejandro de Humboldt. Según Aysel García, este sitio nunca había sido explorado por botánicos. A conocerlo dedicamos el último día en el campo.

El equipo de expedicionarios a Mucaral encabezados por Eldis (a la derecha).

Confieso que superó con creces nuestras expectativas, pues allí apareció no solo una nueva subpoblación de Miconia scaberrima, sino también otras melastomatáceas amenazadas: Miconia heterophylla y Miconia discolorata.


Como uno nunca viaja solo, sino que lleva en los ojos numerosos «encargos» de colegas de la conservación, les anuncio el hallazgo en Mucaral de varios ejemplares de una nueva especie de Phyllanthus que está siendo investigada por Banessa Falcón, y de una palma del género Coccothrinax aún no identificada, que según Raúl Verdecia, gran conocedor de estas plantas, pertenece a un grupo poco recolectado y estudiado.


Cada ejemplar que hallamos de especies tan valiosas abre un camino para conservarlas. De las melastomatáceas «perdidas», puedo asegurarles que 2 de 5 no es un mal saldo. En esta lucha interminable la victoria solo llega paso a paso.

Miconia heterophylla, otra especie amenazada ubicada en Mucaral.

Coccothrinax sp. en Mucaral.

Fibras en el ápice de Coccothrinax sp. en Mucaral.

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