Magnolias cubanas en territorio «taíno»

Desde Baracoa, la ciudad Primada de Cuba, Arlet nos cuenta de su visita a viveros de Magnolia minor, planta endémica y amenazada de nuestra flora. Con el aroma exquisito de las magnolias en el monte nos llega el recuerdo de la cultura taína, en una región donde su huella es más fuerte.

 

Fecha: 05/07/2019

 

Proyecto: Conservación de especies de montaña amenazadas.

 

¿Cuántas muchachas como yo, pero de piel cobriza y pelo muy negro, fueron enamoradas con magnolias antes de que todo esto se llamara Cuba? Tengo esta idea fija al acercarme a Baracoa, en el extremo oriente de la Isla, una de las regiones donde la huella de nuestro pasado indígena es más palpable. Vengo con otro equipo de Planta! a chequear el estado de viveros en los que crece Magnolia minor, árbol exclusivo de nuestro país, y a buscar nuevos individuos en la naturaleza.

El cañón del río Yumurí es una joya natural.

La ciudad de Baracoa está situada entre los ríos Miel y Macaguanigua. Ostenta el título de Primada de Cuba, pues fue la primera villa establecida por los españoles en la Isla. Además de ricas tradiciones musicales y culinarias, hay en toda la región exuberantes bosques, llenos de plantas valiosas. En ellos vive Magnolia minor, una de las seis especies de este género con caracteres primitivos que son nativas de Cuba.

Belete, un vivero en la cima del cañón

El cañón del río Yumurí es una joya natural: cuatro kilómetros de farallones rocosos y abundante vegetación acompañan el curso de agua. Cuentan los baracoesos que los indígenas solían lanzarse desde esas cumbres para evadir con la muerte el yugo esclavista.

Arlet toma muestras de magnolias durante su viaje a Baracoa.

Vamos en bote hacia la desembocadura del río, en donde está la entrada al área protegida. No existe más camino que estas aguas color esmeralda. La subida a la estación de Belete se hace por un sendero sinuoso de casi 6 kilómetros que bordea o cruza un sinfín de veces el Yumurí.

 

Al llegar, encontramos que el vivero de la estación está listo, un gran esfuerzo de los trabajadores locales. Sin embargo, aún las magnolias que crecen a orillas del cañón no han fructificado y por eso no contamos por el momento con nuevas plántulas. Ello no será por mucho tiempo, pues los especialistas del área siguen monitoreando las plantas en espera de sus semillas. Para nosotros, conocer este paraje valió el esfuerzo de alcanzarlo.

Loynaz Mateo es una persona respectada en Yamanigüey.

Yamanigüey, un vivero de pueblo

Después de trabajar en localidades próximas a Baracoa salimos para Yamanigüey, un poblado costero a pocos kilómetros de la ciudad minera de Moa. Pocos lugares en Cuba pueden preciarse de ser tan bellos como este sitio de pescadores y mineros. Contra el intenso calor, los deliciosos ríos y el mar de aquí son una bendición a cualquier hora.

Arlet junto a colaborador local siembra semillas de magnolias en vivero.

El vivero, donde crecen 15 plántulas nacidas de semillas que sembramos hace un año, está en casa de Loynaz Mateo, responsable de un área protegida y toda una personalidad en el pueblo. Esta vez sembramos 54 semillas que recolectamos de magnolias que crecen junto al río de Yamanigüey.
«Al esfuerzo de Loynaz Mateo se debe que no se tale lo valioso, ni se plante lo indebido, ni se cacen o pesquen especies de animales en peligro de extinción en Yamanigüey.
Aliados locales como Loynaz son la clave para el éxito de un proyecto de conservación».

Arlet Rodríguez Meno

Estudiante de Biología, Universidad de La Habana

Buscar magnolias en el monte, un placer casi romántico

Sesenta especies de aves son nuestra banda sonora mientras buscamos ejemplares de Magnolia minor no reportados aún, así como semillas en aquellos árboles de los que tenemos registro, viejos amigos que nos reciben con su fragancia inconfundible.

Recorrimos la desembocadura de los arroyos Yarey y La Hoya, en la que encontramos 11 nuevos individuos. En el célebre Yunque de Baracoa localizamos tres ejemplares, y en Yumurí del Sur, dos. Allí establecimos contacto con un campesino que dice conocer una población de cinco árboles más. Por cuestiones de tiempo, visitar este misterioso quinteto quedó pendiente para la próxima expedición. Un perfecto motivo para regresar.

En el vivero sembramos 54 semillas magnolias del río de Yamanigüey.

En el vivero sembramos 54 semillas magnolias del río de Yamanigüey.

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