
Andando por los caminos de la conservación activa
por Edgardo Díaz
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Nuevas sorpresas reciben a este equipo de Planta! en el río Ochoa, donde hace algún tiempo se reintrodujeron plántulas de Rhodogeron coronopifolius. Esta pequeña joya de nuestra flora se prepara para conquistar a los bañistas de El Playazo.
Fecha: 16/03/2020
Proyecto: Evaluación del estado de conservación y recuperación de Rhodogeron coronopifolius.
Rhodogeron coronopifolius habita en unos pocos ríos de las sabanas de Santa Clara en el centro de Cuba. Hace ya algún tiempo plantamos en uno de aquellos parajes varios individuos de esta planta rarísima, exclusiva de nuestra flora. Y como padres que visitan a sus hijos para ver cómo les va en su nueva vida ―o en otras palabras, para monitorear su supervivencia y crecimiento― fuimos desandando nuestras propias huellas.
Aquí predomina la vegetación de cuabal, caracterizada por plantas endémicas de la flora cubana, muchas de las cuales tienen adaptaciones para crecer en un suelo cargado de metales pesados, que les ayudan a soportar la toxicidad de estos y les permiten disminuir la pérdida de agua. La abundancia de espinas, las cutículas gruesas y la reducción de las hojas son características que se repiten, aunque con variaciones, en muchas especies.
Esto podría resultar poco atractivo. Sin embargo, cuando se descubre que algunas de estas plantas son parientas de otras que nos son más familiares, o que su capacidad de acumular metales pesados hace que muchas aves coloridas las usen como protección para sus nidos, el interés suele aumentar. Detrás de cada una pueden esconderse muchas curiosidades… Y tras esa pared de árboles y arbustos que aparece cuando uno ya lleva media hora de camino sabemos que se esconde un río.
El río Ochoa, donde se encuentra la población de Rhodogeron, es de poco cauce. En la época de seca se reduce mucho y en algunos tramos el nivel del agua solo cubre unos centímetros. En las orillas conviven plantas de cuabal y otras que toleran o necesitan la abundancia de agua para su desarrollo. Es por eso que se encuentran incluso árboles, los cuales proveen de abundante sombra y filtran la luz. En cambio, la acción humana ha hecho que en otros puntos predominen las yerbas.
Uno de los segmentos donde se ensancha el río es visitado por muchas personas como área de baño. En la orilla suelen preparar caldosas (plato típico cubano) y disfrutan de un rato de esparcimiento más cerca de la naturaleza. La imaginación popular ha bautizado este sitio como El Playazo, pese a que dista bastante de ser o estar cerca de una verdadera playa.
Al acercarnos al lugar nos llamó la atención el ruido del Ochoa. Este río es normalmente apacible, su cauce tranquilo, pero el día anterior había llovido mucho y ahora estaba crecido. Por eso, muchos individuos de Rhodogeron se encontraban parcial o totalmente bajo el agua. Aunque no es considerada una planta acuática, asombra ver cómo esta planta tolera estar durante varios días sumergida, aferrada a la tierra con sus raíces, solo en apariencia débiles.
Mientras medíamos el tamaño de los individuos sobrevivientes luego del pasado reforzamiento poblacional, nos sorprendió encontrar una inflorescencia (conjunto de florecitas agrupadas propias de esta especie) de color blanco, cuando usualmente las flores son violetas. La aparición de una flor blanca puede responder a un fenómeno genético que se conoce como albinismo, muy raro en la naturaleza. Sería una joya de coleccionistas si se tratase, digamos, de una rosa.
En mitad de la faena llegó sin embargo la más grata sorpresa. Cerca de donde estaban los individuos 43 y 44, pero a cierta distancia de estos, encontramos individuos juveniles. En un lugar que antaño fue la primera localidad donde se descubrió la especie, y que luego de incendios y otras perturbaciones llegó a perder todos los individuos. Esto indica que la plantas que sembramos hace unos meses llegaron a producir semillas y que ellas germinaron para establecer nuevas plantas.
Coordinador del Proyecto de conservación de Rhodogeron coronopifolius
Profesor de la Universidad Central “Marta Abreu“ de Las Villas

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