Un gran equipo no piensa en el fin

Voluntarios de Planta! que protegen dos valiosas especies de cactus en el oriente cubano se reúnen para compilar sus resultados. Este encuentro «final», que es también siembra y fiesta, ¿podría alimentar nuevos sueños?

 

Fecha: 12/11/2019

 

Proyecto: Conservación de especies amenazadas de zonas áridas de Cuba.

 

Sobre todo lo hecho y lo aún por realizar se piensa en común durante el encuentro «final» de un proyecto de Planta! Más que final, es un corte en el tiempo que hacemos cuando los planes para la recuperación de una especie han tenido éxito y puede garantizarse una continuidad en el trabajo. Y es que nuestra presencia en las comunidades, como asesores científicos y motivadores, no es para siempre. Otras especies en peligro nos esperan y nuestra meta es llegar a todas.

El encuentro

Esta vez nos encontramos en Berraco, localidad costera del oriente cubano a la que llegaron voluntarios que durante dos años se han enfocado en proteger el aguacate cimarrón (Dendrocereus nudiflorus) y el abrojo (Leuenbergeria zinniiflora), valiosos cactus de nuestra flora nativa. Alexis Morales, Amado Legrá, Alexis Hernández, Ernesto Palacio, Maritza Deloncelet y Yenisey Revilla son nombres más o menos conocidos por el lector asiduo de esta página.

El amor por la conservación de los voluntarios de Planta! hace crecer todo un bosque. José Angel, Duniel y Sandy participan…

Elegimos la localidad de Berraco para reunirnos porque allí crece una población natural de aguacate cimarrón y algunos individuos esparcidos de abrojo, además de que Maritza y su equipo, que son del lugar, tienen los mejores resultados en la propagación de ambas especies.

 

Tras presentar los resultados de todos, dimos los toques finales a un documento rector para el trabajo en el futuro, que sirva de modelo para aquellos que quieran conservar estos cactus. Es una suerte de manual que recoge el estado de cada especie por localidad, sus amenazas, las acciones necesarias para su conservación y los decisores que pueden incidir en ello. Nuestra experiencia colectiva debe servir a los conservacionistas del futuro.

El intercambio de experiencias en la conservación de los cactus fue el objetivo de este encuentro

Resultados que nos alientan

Hasta la fecha se han sembrado en sus hábitats alrededor de 800 aguacates cimarrones. Una cantidad notable si tenemos en cuenta que en Cuba quedan menos de 2 000 individuos y, de ellos, menos de 200 son juveniles. La meta, sin embargo, es llegar a 10 000, algo aún lejano pues esta es una especie difícil de reproducir.

 

Hoy sabemos que en Varadero (afamado polo turístico de Cuba) está la mayor población de aguacate cimarrón, y en Holguín la mayor cantidad de juveniles. En Maisí (extremo oriental de la isla) se encuentra la segunda población más grande, pero desde que el huracán Matthew en 2016 derribó el 20 % de los individuos los que quedaron en pie no han dado frutos. Los trabajadores del área, con Alexis Morales al frente, colectaron esquejes de las plantas que iban a morir, los sembraron y sobrevivieron. Esperamos con ansias que esas nuevas plantas fructifiquen para que el ciclo de la vida se repita.

 

Amado Legrá en su natal Baitiquirí no solo ha trabajado en la propagación de la especie a partir de semillas (ha sembrado más de 300), sino que contagia de entusiasmo a esa comunidad. Muchas personas que antes no estimaban el trabajo que él hace, ahora hasta le piden que siembre algún aguacate cimarrón en sus patios.

 

También se han llevado a la naturaleza unos 500 abrojos. Aunque las poblaciones de Santiago de Cuba han sido diezmadas por el pastoreo, existen otras al sur de Las Tunas y Camagüey con numerosos individuos estudiados. Una de las mayores amenazas de este cactus es la competencia que le ofrece el marabú, planta exótica invasora que ocupa grandes extensiones de su hábitat natural.

Hasta la fecha se han sembrado en sus hábitats alrededor de 800 aguacates cimarrones (Dendrocereus nudiflorus)

Hermanados por una pasión

Durante el encuentro sembramos cuatro aguacates cimarrones y dos abrojos, acción de mucho simbolismo por ser tal vez la última que nos reúna a todos. Amado cumplió años en Berraco y lo sorprendimos con un pastel mandado a hacer en la comunidad.

 

Esa noche nos fuimos cerca de la costa a ver florecer la espectacular Harrisia fernowii. Aunque caminamos un montón, solo hallamos una flor, pero pudimos fotografiarla. Al día siguiente entrené a Amado y a Alexis Morales en cómo tomar las medidas de los cactus cubanos. Ellos, que trabajan en áreas protegidas, están aplicando lo aprendido, pues ya me llamó Alexis desde el campo para aclarar una duda.

 

Al final, cada voluntario se comprometió no solo a seguir trabajando con el aguacate cimarrón y el abrojo, sino también con otros cactus nativos amenazados. Eso me alegra, pues la conservación del ecosistema es mucho mejor que solo de una parte. Creo que en un par de años hemos formado un gran equipo, prueba de que el fin no siempre es el fin.

El equipo de voluntarios está comprometido con la conservación de cactus nativos

Esta siembra de aguacates cimarrones y abrojos nos une a todos

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