El lujo de ver «en vivo» un aguacate cimarrón

En el monte de Guajimico, junto a un sendero ecológico muy visitado por turistas, crecen 14 nuevos aguacates cimarrones. Un ejemplo de cómo este cactus gigante de nuestra flora puede recuperase al abrigo de una industria que ocupó parte de su espacio vital.

 

Fecha: 05/12/2019

 

Proyecto: Conservación de especies amenazadas de zonas áridas de Cuba.

 

Dendrocereus nudiflorus, nuestro cactus gigante en peligro de extinción, poco a poco sigue conquistando espacios en toda Cuba. Al Jardín Botánico de Cienfuegos acabamos de donar dos individuos, crecidos en viveros de colaboradores de Planta! a partir de semillas recolectadas en Varadero. Al poseer representantes de diferentes poblaciones, la colección de aguacate cimarrón que allí existe se hará más fuerte ante enfermedades y cambios del entorno.

La segunda estación del viaje fue Guajimico, que en lengua aborigen significa «lugar de los peces»

La segunda estación de nuestro viaje fue Guajimico, bello paraje del centro-sur de Cuba, muy cerca de las montañas del Escambray. Ahí sembramos 14 aguacates cimarrones que se suman a los 24 reportados en la población de esa zona costera. Estos nacieron de semillas que trajimos de ese mismo lugar hace dos años, cuando fuimos para determinar el tamaño de la población.

El amor por la conservación de los voluntarios de Planta! hace crecer todo un bosque. José Angel, Duniel y Sandy participan en la propagación de especies amenazadas en viveros de cuatro provincias orientales de Cuba..

Mucho más que peces

Guajimico significa en lengua aborigen «lugar de los peces», ya que en sus fondos marinos vive una fauna exuberante. Tierra adentro la magia no acaba: una rica flora nativa y varias cuevas hacen que este sitio, junto a la desembocadura del río La Jutía, sea codiciado por el turismo. Por aquí pasa la carretera que conecta las ciudades de Cienfuegos y Trinidad (declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco). Y en el monte se ha abierto otra vía mucho más respetuosa con la naturaleza: un sendero que recorren los turistas que se alojan en Villa Guajimico, no solo interesados en el buceo.

 

Antes de todo pasamos por la Villa, en plena faena para acoger un evento próximo y sin la calma que le es habitual. Sus directivos nos recibieron amablemente, se interesaron por las plantas que traíamos y nos ofrecieron su ayuda para sembrarlas. Eso nos sorprendió, pues la relación que muchos trabajadores del turismo tienen con la flora no va más allá de la decoración de jardines con especies coloridas, casi siempre exóticas.

Sembrar estos aguacates cimarrones cerca del sendero permitirá que puedan ser usados para la educación ambiental.

Sembrar con la mente en los ojos

El bosque donde sembramos los nuevos aguacates cimarrones crece sobre una terraza cársica, misteriosa formación típica de nuestras costas que nos habla de un mundo «emergido». La subida cargando las plantas fue compleja, pues el terreno presenta una inclinación de más de 60 grados. Desde lo alto se aprecia una impresionante vista de la ensenada de Guajimico, con aguas verdeazules y dominada por el monte sobre la roca desnuda.

Qué mejor sitio para la siembra que cerca del sendero, de manera que cuando crezcan estos cactus puedan ser fácilmente observados por los excursionistas y utilizados en actividades de educación ambiental. Seguro contaremos con el apoyo entusiasta de los trabajadores de la villa turística cuando volvamos algún día, ya no a plantar, sino a mostrar con orgullo lo plantado.

Sembrar sobre el carso cónico es tarea ardua. Julio León, nos ayuda a plantar un Hebestigma cubense proveniente del Jardín Botánico de Cienfuegos.

Por un bosque sano y diverso

Del Jardín Botánico de Cienfuegos también trajimos cuatro individuos de Hebestigma cubense, una especie arbórea familia del frijol y exclusiva de Cuba. Aunque está considerada como de menor preocupación por su estado de conservación, este sitio es de especial importancia para ella, pues en él fue recolectada por primera vez y nombrada. Que no falte aquí ayudará a mantener una flora diversa y saludable.

 

Plantas juveniles y adultas hacen el futuro de un bosque. Para que las poblaciones de una especie se mantengan, es necesario que los nuevos individuos sustituyan naturalmente a los que van muriendo, de forma natural o por la acción negativa del hombre. Cuando eso no sucede en las magnitudes suficientes, las poblaciones envejecen sin esperanza de remplazo.

«La mano transformadora del hombre puede ser el factor positivo para la salvaguarda de especies amenazadas. Reforzar con individuos juveniles y vigorosos las poblaciones naturales de estas especies les dan mayores posibilidades de supervivencia ante los factores adversos.»

Edgardo Díaz

Asistente del Programa de Capacitación de Planta!

Al descender la loma, nuestro colega Ignacio nos iba contando una leyenda árabe. Un viejo estaba sembrando una datilera en el desierto. Asombrado, un joven le pregunta para qué lo hacía, si nunca iba a comer sus dátiles. Justamente gracias a otras personas ―fue la respuesta del viejo― ellos podían disfrutar los frutos de otras palmas. Nosotros tampoco veremos las flores de estos aguacates cimarrones, pero seguro las verán nuestros nietos.

Ignacio y Edgardo dejan una huella en la conservación del aguacate cimarrón, el cactus más grande del mundo.

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