
Andando por los caminos de la conservación activa
por Edgardo Díaz
Sobre los cenotes de la Ciénaga de Zapata, su primer viaje en barco y muchas experiencias de conservación de plantas, nos narra Edgardo en esta exploración por Cuba.
La segunda estación de nuestro viaje fue Guajimico, bello paraje del centro-sur de Cuba, muy cerca de las montañas del Escambray. Ahí sembramos 14 aguacates cimarrones que se suman a los 24 reportados en la población de esa zona costera. Estos nacieron de semillas que trajimos de ese mismo lugar hace dos años, cuando fuimos para determinar el tamaño de la población.
Guajimico significa en lengua aborigen «lugar de los peces», ya que en sus fondos marinos vive una fauna exuberante. Tierra adentro la magia no acaba: una rica flora nativa y varias cuevas hacen que este sitio, junto a la desembocadura del río La Jutía, sea codiciado por el turismo. Por aquí pasa la carretera que conecta las ciudades de Cienfuegos y Trinidad (declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco). Y en el monte se ha abierto otra vía mucho más respetuosa con la naturaleza: un sendero que recorren los turistas que se alojan en Villa Guajimico, no solo interesados en el buceo.
Antes de todo pasamos por la Villa, en plena faena para acoger un evento próximo y sin la calma que le es habitual. Sus directivos nos recibieron amablemente, se interesaron por las plantas que traíamos y nos ofrecieron su ayuda para sembrarlas. Eso nos sorprendió, pues la relación que muchos trabajadores del turismo tienen con la flora no va más allá de la decoración de jardines con especies coloridas, casi siempre exóticas.
El bosque donde sembramos los nuevos aguacates cimarrones crece sobre una terraza cársica, misteriosa formación típica de nuestras costas que nos habla de un mundo «emergido». La subida cargando las plantas fue compleja, pues el terreno presenta una inclinación de más de 60 grados. Desde lo alto se aprecia una impresionante vista de la ensenada de Guajimico, con aguas verdeazules y dominada por el monte sobre la roca desnuda.
Qué mejor sitio para la siembra que cerca del sendero, de manera que cuando crezcan estos cactus puedan ser fácilmente observados por los excursionistas y utilizados en actividades de educación ambiental. Seguro contaremos con el apoyo entusiasta de los trabajadores de la villa turística cuando volvamos algún día, ya no a plantar, sino a mostrar con orgullo lo plantado.
Del Jardín Botánico de Cienfuegos también trajimos cuatro individuos de Hebestigma cubense, una especie arbórea familia del frijol y exclusiva de Cuba. Aunque está considerada como de menor preocupación por su estado de conservación, este sitio es de especial importancia para ella, pues en él fue recolectada por primera vez y nombrada. Que no falte aquí ayudará a mantener una flora diversa y saludable.
Plantas juveniles y adultas hacen el futuro de un bosque. Para que las poblaciones de una especie se mantengan, es necesario que los nuevos individuos sustituyan naturalmente a los que van muriendo, de forma natural o por la acción negativa del hombre. Cuando eso no sucede en las magnitudes suficientes, las poblaciones envejecen sin esperanza de remplazo.
Asistente del Programa de Capacitación de Planta!
Al descender la loma, nuestro colega Ignacio nos iba contando una leyenda árabe. Un viejo estaba sembrando una datilera en el desierto. Asombrado, un joven le pregunta para qué lo hacía, si nunca iba a comer sus dátiles. Justamente gracias a otras personas ―fue la respuesta del viejo― ellos podían disfrutar los frutos de otras palmas. Nosotros tampoco veremos las flores de estos aguacates cimarrones, pero seguro las verán nuestros nietos.

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