Nuevos robles reales sobre una india dormida

Con esta siembra de 75 nuevos robles reales en el Pan de Matanzas, esta especie nativa de enormes flores blancas, que llegó casi hasta la extinción, asegura su futuro en la isla.

 

Fecha: 29/11/2019

 

Proyecto: Evaluación del estado de conservación y planificación de la recuperación de Ekmanianthe longiflora (Roble Real)

 

El Pan de Matanzas es uno de esos espacios casi legendarios a los que llegamos como seres de este mundo, pero con la mente en otro. Si se le observa desde la ciudad, esta elevación de casi 400 metros del occidente cubano parece una india dormida, por lo que es bien conocida por los matanceros. Sin embargo, pocos saben los misterios que alberga la flora allá arriba. Hacia su cima nos fuimos un día de sol intenso, a sembrar nada menos que ¡75 robles reales!

“Se busca”, repiten cientos de afiches en terminales, tiendas y parques como si de un criminal se tratara…

Un árbol casi desconocido en su tierra

No fue cualquier siembra. De esta especie de árbol con enormes flores blancas solo se conocen en Cuba doce individuos, la mayoría descubiertos por nuestro equipo. En el propio Pan de Matanzas reportamos los primeros siete, hay dos en una elevación cercana conocida como El Palenque, dos más en la sierra del Grillo y uno en Yarigua, Cienfuegos.

«El roble real está en altísimo riesgo de extinción: en 2015 fue declarado En Peligro Crítico (máxima categoría que puede tener una especie antes de extinguirse) y se cuenta entre las cincuenta plantas cubanas más amenazadas. Junto a todo el equipo de Planta! trabajamos para revertir esta situación.»

Duniel Barrios

Líder del proyecto

Investigador del Jardín Botánico Nacional

Para colmo, si le preguntáramos a un coterráneo por él, lo más seguro es que no sepa de qué árbol se trata. En el mundo científico, hasta 2016 nunca se había trabajado directamente en su conservación y pocos conocían la especie, a pesar de que es, además, de alto valor maderable. Se supone que esta haya sido la principal causa de su actual estado. Su propagación, entonces, es vital para protegerlo.

La «educación» de un árbol real

Mi mentor, Duniel Barrios comenzó a preparar esta expedición un par de semanas antes. Lo primero fue eliminar el sarán (cubierta que disminuye la luz), para que los pequeños robles reales recibieran más sol y así se aclimataran a condiciones más difíciles. Tres días antes de partir hacia el Pan se colocaron en cajas con mucho cuidado para no estropear sus hojas, y se mantuvo el riego más intenso para que fueran bien hidratadas. Esto, por supuesto, nos haría las cajas más pesadas.

Un equipo de expedicionarios liderados por José Angel llegan al Pan de Matanzas con los robles reales

Duniel ha sido el fiel guardián de estos robles reales por mucho tiempo. Tanto tiempo dedicado a estas plantas hace que uno se encariñe con ellas. De hecho, de la primera que obtuvo en 2018 a partir de una única semilla recolectada Duniel no pudo deshacerse. La adoptó como mascota y seguirá cuidándola hasta que lo siembre en el parque de su pueblo. Otras 25 plántulas más pequeñas serán compartidas con varios jardines botánicos para potenciar su conservación ex situ.

La campaña para encontrar nuevos ejemplares del roble real (Ekmanianthe longiflora) empieza a dar sus frutos. Un feliz hallazgo en la Sierra del Grillo (al sureste de La Habana) confirma la efectividad de este esfuerzo que ha unido…

La ventaja de una siembra en verano

En todo el trayecto hacia el Pan iba muy preocupado, pues lo que llevábamos esta vez no eran cactus. Con Leptocereus wrightii, por ejemplo, fue bastante fácil la siembra, además de que es una especie muy resistente. Pero los robles pierden mucho más rápido la humedad a través de las hojas. Por suerte, Duniel ha sido un buen padrino para ellos y ha sabido prepararlos para la vida en su hábitat natural.

 

La subida al Pan fue la más difícil de todas las que hemos emprendido para trabajar allí con esta u otras especies. Las pesadas cajas nos obligaban a parar cada veinte metros para un breve descanso. Al retomar la marcha, la pendiente se hacía más vertical cada vez. Con el farallón que marca la frontera entre el suelo fangoso y el diente de perro llegó la alegría a nosotros: en los alrededores plantaríamos los primeros juveniles de roble real y las cajas comenzarían a vaciarse.

Con estas 75 plantas de roble real introducidas, Planta! cambia el futuro de esta especie

Faltando solo unos pocos individuos por plantar comenzó un aguacero veraniego, alivio para los robles y otra fuente de estrés para nosotros. Pero eso no impidió que nos acercáramos a los primeros Leptocereus scopulophilus que encontramos, pues la colega Mayté Pernús no conocía a nuestro cactus insigne y no podía perder la oportunidad estando tan cerca.

 

Los robles reales son plantas espectaculares. Ya sembrados todos, la salud de estos juveniles hacía que lucieran bellos en su hábitat natural. Lástima que debiéramos arrancarles algunos pares de hojas para evitar que perdieran agua en los primeros días de trasplantados. La vida de un árbol es justamente eso: ir perdiendo viejas hojas para ganar el cielo.

Mayté Pernús siembra un roble real en el Pan de Matanzas

La salud de estos robles juveniles hacía que lucieran bellos en su hábitat natural

José Angel feliz por cambiar la situación de conservación del roble real

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